LA HISTORIA DE LA OLLA FAMILIAR

 
Una niña de aysén, de un pueblito de la región, vivía cerca del campo. Detrás de la casa tenía una enorme olla de fierro negro, muy bonita y bien redonda, con tres patas. Su mamá utilizaba la olla para lavar la ropa, así que durante una época del año la olla estaba llena de lavaza. En el verano, cuando llegaban los jornaleros a trabajar en el campo la olla se llenaba de comida. Otras veces, su padre la usaba para guardar el guano de los animales destinado a ser abono para el jardín y el invernadero de la casa. Pero en otras ocasiones esa olla se olvidaba y se llenaba de basura al no utlizarse.

Llamaban a la olla: "la olla del triple uso" o "la olla familiar". Cada vez que alguien deseaba utilizarla, se encontraba con dos problemas: ¿Qué tiene la olla? y ¿Qué tan llena estará?.

Los sentimientos de autoestima se comparan a esta olla. Personas con autoestima llena (alta), personas vacías, sucias, maltratadas.

Cada persona tiene sus propias ollas individuales, a veces llena de sentimientos de valor o de culpabilidad, a veces con vergüenza. Otras vacías de inutilidad, de aburrimiento.

La olla llena presta siempre un servicio es valorada. Por lo tanto, se entenderá por estar con la olla llena cuando los sentimientos personales sean de energía, capaz de todo, seguro de su propia importancia.

Tener la olla vacía o por los suelos significa sentimientos de poca importancia, cansancio, aburrimiento, antipatía. de poca valoración.

Tener la olla llena de basura, implica sentimientos de amargura, de resentimiento, de odio hacia si mismo, de sentimientos de enfado por la propia existencia.

Siempre hay esperanza que la vida cambia porque siempre se pueden aprender cosas nuevas, El ser humano puede crecer y cambiar toda su vida. Seremos lentos para aprender pero todos tenemos capacidad para llenar nuestra olla y la de los demás y decidir con qué llenarla.
 

OLLA LLENA
Integridad, honestidad, responsabilidad, compasión, amor Todo fluye fácilmente de la persona de olla llena. Siente que tiene importancia, que el mundo es un lugar mejor porque él está ahí. Tiene fe en su propia competencia. Solicita la ayuda de los demás porque tiene fe en sus propias decisiones y en que él mismo significa su mejor recurso. Al apreciar debidamente su propio valor, está dispuesto a aquilatar y respetar el valor de los demás. Irradia confianza y esperanza. No tiene reglas para ninguno de sus sentimientos y se acepta totalmente a sí mismo como ser humano.
Las personas vitales se sienten de olla llena casi todo el tiempo
OLLA VACIA
Otras personas pasan la mayor parte de su vida en un estado de olla vacía, porque piensan que valen poco. Esperan ser engañadas pisoteadas, menospreciadas por los demás y como se anticipan a lo peor, lo atraen y generalmente les llega. Como defensa, se ocultan tras un muro de desconfianza y se hunden un terrible estado de soledad y aislamiento. As¡ aislados de los demás, se vuelven apáticos, indiferentes hacia sí mismos y con las personas que los rodean. 
El temor es una consecuencia natural de esta desconfianza y aislamiento. El temor limita y ciega; evita que uno se arriesgue en la búsqueda de nuevas soluciones para los problemas y así da lugar a un comportamiento a fin más autodestructivo.
OLLA BAJA
Otras personas pasan por momentos de su vida en un estado de olla baja. Las situaciones difíciles, dolorosas remueven la olla, dejándola baja. Es verdad que todos tenemos momentos difíciles cuando quisiéramos mandar todo al demonio; el cansancio nos abruma y el mundo nos asesta golpes con demasiada frecuencia; los problemas de la vida repentinamente se nos hacen insoportables. Pero la persona positiva toma estos sentimientos pasajeros de olla baja por lo que son - una crisis momentánea de la que podrá salir adelante. Una molestia que no llega a ser más que eso. La persona negativa con estos momentos se hunde más.
OLLA BASURA
Personas con ollas llenas de resentimientos, de amargura hacia ellos mismos y hacia los demás. Como defensa tienden a agredir, porque ellas mismas se agreden por sentirse disconformes consigo mismas. Estan llenas de temor, de rabia y de odio. No se gustan por lo que son, por lo que expresan. A diferencia de la olla vacía en que no expresan nada, solo lo sienten internamente.